Ganador en cinco ocasiones del MoMA’s Good Design Award, en la década de los 50, este diseñador fue uno de los grandes forjadores del cambio de la forma y estética tanto en muebles, como en textiles y en iluminación mundial. Con su propuesta revolucionó, sin duda, la estética del interiorismo occidental.


Reconocido en la historia del diseño como uno de sus principales artífices en el campo de los muebles contemporáneos, Paul McCobb tuvo un prolífica era creativa. Durante un período de veinte años, diseñó una impresionante gama de muebles, lámparas, accesorios y textiles multifuncionales, así como signó varios proyectos importantísimos de diseño de interiores que actualmente son referencia de estilos.

Debido a su muerte prematura, en 1969, varias de sus piezas icónicas están siendo producidas nuevamente a través de una serie de reediciones futuras, en distintas casas muy reconocidas de producción de objetos y muebles de diseño de alta gama.

                                                                           

“Contemporary American design, is not the Chinese influence, the Swedish or the Italian influence. It is an American influence that has an
American look about it and has the feeling of belonging in our homes. Such design fits the size and shape of our rooms. It is a period of its own and should not be confused with any other periods”.

Talento incesante

Mejor conocido por sus diseños de muebles, McCobb también diseñó radios y televisores para CBS-Columbia, consolas de alta fidelidad para Bell & Howell, junto con otros artículos para el hogar. Igualmente, actuó como consultor de diseño para muchas corporaciones líderes, incluidas Singer, Alcoa, Goodyear, Columbia Records y Remington Rand.

Paul McCobb recibió cinco veces el Premio MoMA’s Good Design, entre 1950 y 1955, así como la distinción más alta del Museo de Arte de Filadelfia: el Better Design Award, en 1959. Su estilo y profesionalismo, además del talento nato innegable de un diseñador industrial y de muebles, se distingue por una estética en la que destaca la simplicidad de las formas, y deja a un lado ornamentaciones fútiles. Inspirado por su educación en Nueva Inglaterra e influenciado por Shaker Design, McCobb combinó líneas delgadas con formas escultóricas, que dotaron a cada una de sus pieza del toque que distinguiría a su trabajo y que le permitiría pasar a los anales de la historia del diseño moderno.

Sin duda, fue un adelantado a su tiempo. Antes que muchos ofreció en sus diseños una versión lúdica de las formas tradicionales con toques de trabajo artesanal escandinavo. A esto sumó una claridad de estilo internacional, que tan en boga estaba en esos tiempos, la mayoría de las veces producidos con materiales fáciles de encontrar en la vida diaria y de gran resistencia, como el hierro, la madera maciza y una tapicería durable.

 

 

 

 

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