The Light Report


The light report
Luz y estado del ánimo, estrecha relación

La neurociencia, que analiza la estructura y función del cerebro humano y del sistema nervioso, afirma: la luz tiene la capacidad de cambiar el estado de ánimo de las personas. Se calcula que los seres humanos poseen cien mil millones de neuronas (células cerebrales), aproximadamente, que establecen cerca de mil millones de conexiones con otras células del cuerpo. Por ello, cuando el ser humano percibe una luz cálida y armoniosa está feliz y tranquilo. Cada día, los expertos en neurociencia buscan “mapear” las redes de comunicación de neuronas a células. Pretenden saber cómo los circuitos cerebrales procesan ciertos pensamientos, sentimientos y comportamientos por medio de la percepción de la luz. Diversas investigaciones en Estados Unidos, Canadá, Europa y otras naciones demuestran que la cantidad de luz influye en el estado de ánimo. Sin embargo, la mayoría de las personas no se da cuenta.

Los ritmos circadianos

Por ejemplo, los ritmos circadianos son cambios relacionados con la luz del día y la oscuridad de la noche, que afectan la conducta física y mental. De esta manera los ritmos circadianos siguen un ciclo de 24 horas, responden a la luz y a la oscuridad, y afectan a la mayoría de los seres vivos, incluidos los animales, las plantas y los microbios. De esta manera, el ritmo circadiano indica que con la luz del día hay que estar despierto y ante la oscuridad de la noche es necesario dormir.

Además, los ritmos circadianos influyen en importantes funciones del organismo, como:

  • Liberación de hormonas.
  • Hábitos de alimentación y digestión.
  • Incremento o reducción de la temperatura corporal.

Es por ello que las personas que se desvelan tienen trastornos del sueño o pasan una noche mala comienzan a tener problemas físicos y emocionales. Tal es el caso del llamado trastorno afectivo estacional.

Sin luz, en invierno
hay más depresión

El trastorno afectivo estacional o seasonal affective disorder (SAD, por sus siglas en inglés) es un tipo de depresión que, en general, se produce durante el otoño y el invierno, estaciones del año en las que los rayos del Sol tocan a la Tierra de manera oblicua. Por tanto, el Sol proporciona menos luz y calor, razón por la que hace más frío y algunas personas sienten desesperanza y algunos llegan a la depresión. En contraste, cuando es primavera y verano, el Sol toca la Tierra de forma directa y, por ello, la gente se siente más alegre, confiada y divertida. Así, a medida que los días se acortan y la exposición a la luz solar se vuelve más escasa y tenue, el trastorno afectivo estacional hace su arribo. El SAD termina en la primavera o principios del verano. Si bien se desconoce la causa exacta del SAD, algunas investigaciones de la neurociencia indican que la falta de luz es el principal causante.

La fototerapia, luz
artificial vs. depresión

Los expertos en iluminación han creado diversas soluciones para ayudar a los humanos a mejorar su ánimo durante los meses de menor luz. Por ejemplo, han desarrollado la fototerapia, alternativa médica en la que se expone a las personas a la luz artificial a fin de:

1. Alinear el ritmo circadiano de 24 horas del funcionamiento natural del cerebro (en el día se está despierto y en la noche se duerme).

2. Activar la serotonina en el cerebro, componente clave en la regulación del estado de ánimo.

3. Contribuir a crear patrones de sueño estables y consistentes.

4. Aumentar el estado de alerta, evitar la somnolencia y activar el organismo.

Creación de ambientes afectivos

Además de la fototerapia, los expertos en iluminación han desarrollado tecnologías de luz para cambiar la apariencia de las habitaciones en casas y empresas, así como en espacios cerrados. El objetivo es crear ambientes afectivos que reduzcan la ansiedad, tristeza o desesperanza de las personas, especialmente en los meses de otoño e invierno. Con el uso de la inteligencia en iluminación automática, estos ambientes se adaptan a las necesidades de luz de las personas y cambian el tipo de luminosidad de acuerdo a la hora del día. De esta manera, tanto la fototerapia como las creaciones de ambientes afectivos por medio de la iluminación compensan la falta de exposición a la luz natural, lo que reduce los estados de desánimo. Así, las lámparas imitan la luz solar natural en espacios cerrados y con esta acción, la persona se siente más animada. En el mercado nacional existen diversas empresas que han desarrollado lámparas con rangos de iluminación que simulan perfectamente los rayos solares, que le van bien a aquellas personas que son más sensibles a los cambios de comportamiento relacionados con la luz, así como a los adultos mayores que no suelen salir mucho de casa y que además, se sienten solos. Con estas herramientas tienen la posibilidad de recrear en su sala un día luminoso.

El cuerpo necesita la luz

Es una realidad: la luz juega un papel crucial en los procesos biológicos y anímicos de humanos y animales, puesto que los cuerpos están diseñados para funcionar con luz natural. Sin embargo, el ser humano actual ha cambiado sus hábitos y estilo de vida, y pasa un número importante de horas en el interior de sus casas, oficinas o escuelas. Por ello, no percibe la luz natural que su cuerpo necesita y es cuando llegan los trastornos anímicos.