Mathias Hahn propone distintas formas de entender la luz

Con más de una década de colaboración con la firma española Marset, el diseñador alemán explora la luz como atmósfera, emoción y materia cambiante. De Scantling a Gambosa, su trabajo revela una evolución constante entre la razón técnica y la poesía visual.

Vínculo creativo

Mathias Hahn no diseña lámparas, propone formas de entender la luz. Su estrecha relación con Marset, cultivada durante más de diez años, ha generado piezas icónicas, como Scantling, Theia y Gambosa. Esa continuidad se basa en el diálogo. “Conocer a todos a nivel personal, compartir un objetivo común y comprometerse a largo plazo ha sido clave”, afirma Hahn. En ese vínculo creativo encuentra la libertad para explorar nuevas atmósferas desde una geometría esencial y emocional.

El equilibrio como lenguaje visual

Cada una de sus luminarias responde a un principio: el deseo humano de interactuar con objetos tangibles. En Gambosa, de Marset, por ejemplo, la intención fue despojar a la lámpara de toda complejidad innecesaria y convertirla en una celebración de la proporción, el color y el equilibrio. “Partí de elementos básicos, buscando algo familiar pero inesperado, una pieza que flotara visualmente sin perder conexión con el espacio”, explica Hahn.

Diseñar con luz y sombra

Theia de Marset recibió el premio NYCxDesign surgió, según Hahn, de una contemplación profunda sobre la propia naturaleza de la luz: su dinámica con el reflejo, la sombra y la distribución espacial. Esa observación se convirtió en un gesto simple: rotar el cuerpo de la lámpara. Así es posible transformar por completo una atmósfera. Para el diseñador, una luminaria no solo debe emitir luz, sino provocar una experiencia emocional. “La iluminación decorativa no se trata de estilo superficial, sino de cultura del objeto”: expresó.

Materiales con responsabilidad y futuro

Desde la calidez de la madera en Scantling hasta el acero de Gambosa, Hahn utiliza materiales como narradores silenciosos, más que como elementos técnicos. Hoy, como profesor en la Universidad de las Artes Berlín, investiga con sus alumnos sobre plásticos “compostables” y mejores usos del reciclaje. “Diseñar con conciencia de los recursos es parte esencial del proceso”, enfatiza.

Diseño a la velocidad de la vida

El concepto de traveling at the speed of light le resulta más poético que técnico. Para Hahn, viajar es observar cómo la luz cambia constantemente: los colores, la atmósfera, la percepción. Esa fluidez, dice, es lo que hace a la luz tan fascinante y también guía su trabajo como diseñador. “La luz está en perpetuo cambio. Esa magia cotidiana es lo que intento traducir en cada objeto. Cuando viajamos, nuestra capacidad de experimentar la luz se expande”: Mathias Hahn.

Ciudad favorita para perderse sin mapa: Viena, por su vida nocturna interminable, y Venecia en diciembre, por su belleza desierta

Objeto que siempre lleva en la maleta: Su antiguo bolígrafo Parker de acero inoxidable

¿Lista o improvisación? Improvisa, pero siempre empaca con cuidado.

Espacio arquitectónico que lo marcó: El Panteón de Roma, por la manera en que define el espacio.

¿Pasillo o ventana? Pasillo.

¿Pollo o pasta? Pasta (si hay que elegir).

¿Qué escucha o lee en trayectos largos? El pódcast alemán Alles gesagt?!, con entrevistas que pueden durar hasta nueve horas.

Ritual al llegar a una nueva ciudad: Buscar ferreterías y tiendas locales de objetos cotidianos.

Objeto de diseño que siempre viaja con él: Una cámara Leica M6.

En 2026, viajar a la velocidad de la luz significa: “Hacer un road trip en una Vespa de los años 50”.

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